jueves, 4 de abril de 2013

Defensa Tactil

Con este breve ejercicio de la última entrada ya uno se puede imaginar que una buena integración sensorial de todos los sentidos es fundamental para un buen desarrollo, aprendizaje o simplemente para estar relajado y de buen humor.
Muchas veces por supuesto no están implicado todos los sentidos, pero ya una leve variación puede tener efectos en la vida diaria del niño.
Por esto os voy dejando artículos que lo van explicando (mejor que yo lo podía hacer) de los sentidos más básicos, empezando hoy por el sistema táctil.



Documento divulgativo de la Asociación para la atención a niñ@s con alteraciones del
desarrollo, Kulunka (Asociación para la atención a niños con alteraciones del desarrollo)
KULUNKA

La defensa táctil

La defensa táctil es una concepto que se utiliza dentro de la terminología de la Teoría de la integración sensorial. Hace referencia a un patrón de respuestas conductuales y emocionales observables, negativas o desproporcionadas a ciertos tipos de estímulos táctiles que la mayoría de la gente encontraría no dolorosos o incómodos. Se trata de un tipo de disfunción de integración sensorial; 
la causa parece ser de base neurológica, aunque la literatura deja claro que es necesaria
una investigación más amplia que avale las hipótesis existentes.

Los niños que presentan defensa táctil se hallan de manera constante en “alerta”, asegurándose que no son tocados de manera inesperada. 
Sus reacciones pueden ir desde la huida hasta el enfrentamiento. 
Puede afectar a sus niveles de aprendizaje, su capacidad para mantener la atención, problemas conductuales... 
En muchas ocasiones puede comprobarse que no se presenta de manera aislada, sino que coexiste además una reacción exagerada a otro tipo de información
sensorial; entonces se le denomina “defensa sensorial”.

Es importante hacer un buen diagnóstico y determinar exactamente qué áreas de dificultad
presenta el niño. La intervención clínica y las orientaciones que se faciliten a los padres serán más precisas si se realiza un evaluación exhaustiva.

En general, ¿qué podemos esperar de un niño con defensa táctil?
· Respuestas de evitación a la estimulación táctil (evitar ciertas ropas, no tolerar
determinadas texturas, dificultad para mantenerse en grupo o en contacto con otros niños,
tendencia al juego solitario, dificultad para participar en clase con pintura de dedos,
arcilla...)
· Respuestas aversivas al tacto no nocivo (no les gusta que se les abrace, evitan ciertas
actividades diarias, como ducharse, cortar las uñas, lavar la cara, limpiarse los dientes...)
· Respuestas emocionales a la estimulación táctil (se ponen ansiosos o angustiados en la fila,
en el comedor, no les gusta ir a fiestas de cumpleaños, respuestas agresivas ante tacto
ligero, tendencia a preferir tocar a ser tocado, necesidad de controlar la situación, preferencia
por las rutinas establecidas)

¿Qué podemos hacer?


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