miércoles, 26 de septiembre de 2018

LA PIRÁMIDE DEL APRENDIZAJE


Normalmente, sabemos percibir cuándo los niños son felices o cuando sufren pero, en algunos momentos, es la causa de esta felicidad o sufrimiento lo que no se entiende.
 
A veces, pedimos a los niños determinados comportamientos o la realización de algunas tareas para las que todavía no están preparados, ya que puede ser posible que no hayan adquirido unas habilidades que se consideran previas para ir alcanzando otras.
 
Y es que existe un orden en el desarrollo del aprendizaje del niño. Por ejemplo, a la edad de cinco años, el niño está evolutivamente desarrollando procesos perceptivo-motores tales como la coordinación visomotriz, el control óculo-manual, el ajuste postural, la organización espacial, la estructuración espacio-temporal, el mantenimiento de la atención..., todo ésto como prerrequisitos para un adecuado desarrollo de la motricidad fina y con ella de habilidades académicas básicas como la escritura. Es decir, que a la edad de cuatro años es posible que un niño evolutivamente no esté preparado para escribir.
 
Podríamos definir este proceso de aprendizaje como un edificio: es difícil pretender desarrollar algunas capacidades si no se encuentran suficientemente bien consolidadas otras. El niño evoluciona desde la pura captación sensorial a la posibilidad de utilizar el cuerpo con carácter sensorio-motor para explorar su cuerpo y su entorno, conocerlo e integrar el mundo que le rodea mediante su actividad perceptivo-motriz y así gestionar su contexto próximo y manejarse dentro del mismo, gracias a sus capacidades cognitivas y adaptativas.
 
En la base de este edificio, con forma de pirámide, encontramos unos sentidos que no son los clásicos que todos conocemos (vista, oído, gusto y olfato), ya que nuestro sistema nervioso necesita procesar previamente el tacto, el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal.
 
Este procesamiento sensorial establecerá unos buenos cimientos para el desarrollo de todo lo demás. Tenemos células dentro de la piel que envían información sobre el tacto, el dolor, la temperatura y la presión. Estructuras dentro del oído interno que detectan y responden  al movimiento del cuerpo en el espacio y a los cambios de posición de la cabeza, y receptores sensoriales en los músculos, articulaciones y tendones que nos proporcionan conocimiento sobre la posición de las diferentes partes del cuerpo. Estos sentidos, aunque son los menos conocidos, son críticos para ayudarnos a funcionar en nuestra vida diaria y, como se aprecia en la imagen, son la base de nuestro edificio.
 
Son los sentidos llamados táctil, vestibular y propioceptivo, que comienzan a funcionar de forma muy temprana en la vida, en la fase intrauterina, antes del nacimiento. Estos sistemas están estrechamente relacionados entre sí formando interconexiones con otros sistemas del cerebro, como base para un continuo desarrollo. Son la base para proporcionar conocimiento sobre cómo el cuerpo se mueve y cómo puede ser usado para moverse en el entorno. La interacción con los sistemas es compleja y necesaria para interpretar una situación con precisión y realizar la respuesta adaptada y adecuada.
 
Y, así es como podéis entender el concepto de Integración Sensorial, como la capacidad  de nuestro Sistema Nervioso Central para organizar e interpretar las informaciones captadas por los sistemas sensoriales (visual, auditivo, gustativo, olfativo, táctil, propioceptivo y vestibular) con el objetivo de responder de forma adecuada en nuestro entorno. Mediante la Integración Sensorial, el niño va a organizar las entradas sensoriales para su propio uso.
 
Así que, creo que es importante conocer esta pirámide de desarrollo para así entender algunos comportamientos o respuestas de nuestros hijos y, aunque cada niño es diferente, y con él la respuesta sensorial que dará en cada situación, me gustaría citar algunos principios generales a tener en cuenta como padres para promover una integración sensorial normal:
  • El tacto y el movimiento son al menos tan importantes como la visión y la audición, y ayudan al niño a aprender sobre el mundo.  Así que no nos podemos limitar a satisfacer las necesidades de estimulación del recién nacido con luces y sonidos. Debemos coger al niño, mecerle, llevarlo en brazos… De esta manera estamos estimulando los sistemas que conforman la base de la pirámide (táctil, propioceptivo y vestibular). Además, el contacto físico es particularmente importante, no sólo por la sensación que proporciona, sino también por la oportunidad de desarrollo de vínculo que ofrece .
  • Proporcionar una variedad de posiciones corporales durante el  juego, el sueño y los abrazos que demos a nuestros niños. Esto ayuda a dominar la gravedad, el movimiento y el control corporal.
  • Ser sensibles a las reacciones del niño: es importante conocer y comprender cómo percibe cada niño las diferentes experiencias y cómo le afectan: si no tolera determinados tejidos o texturas durante la alimentación, no le gusta que le acaricien, si busca movimiento constante a través de balanceos, si se tapa los oídos al escuchar un ruido fuerte… Si comprendemos a nuestro niño, podemos responder más efectivamente a sus necesidades y ayudarle para hacer frente a ciertas situaciones bien adaptando éstas o bien evitándolas.
  • Los niños, a menudo, buscan el tipo de experiencias sensoriales que su sistema nervioso necesita para poder seguir evolucionando y dar respuestas adaptadas a las situaciones en las que se encuentra. Así que, estaremos atentos para intentar proporcionar estas sensaciones en sus actividades de juego normal.
Para la mayoría de los niños, la integración sensorial se desarrolla en el curso ordinario de sus actividades infantiles, pero, para algunos otros, no se desarrolla de forma tan eficiente como debería, y este fallo en el procesamiento sensorial puede hacer evidentes problemas de aprendizaje, desarrollo o comportamiento. Si esto ocurre, el niño debería ser evaluado y, si fuese el caso, tratado por un Terapeuta Ocupacional cualificado en Integración Sensorial.
 
AUTORA:
Sonsoles Baños Herráiz
Terapeuta Ocupacional Infantil - Especialista en Integración Sensorial
Asociada AEIS: 43 











 

viernes, 21 de septiembre de 2018

PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN LA INFANCIA

LA IMPORTANCIA DEL PAPEL DEL TERAPEUTA OCUPACIONAL DENTRO DEL EQUIPO MULTIDISCIPLINAR QUE TRATA LOS PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN LA INFANCIA

La Terapia Ocupacional (TO) en la infancia engloba aquellas situaciones en las que el niño presente alguna limitación en la participación, de tal modo que la alimentación es una de ellas y en la cual, según los estudios, una en las que encontramos más dificultades por diferentes causas.
 
Según el Marco de trabajo para la Práctica de Terapia ocupacional: Dominio y Proceso (Aota, 2014) fue desarrollado para plantear la contribución de la TO en la promoción de la salud, y la participación de las personas, organizaciones, y las poblaciones mediante un compromiso con la ocupación.
 
En este documento, podemos encontrar una clasificación de actividades de la vida diaria, dentro de la cual aparece la Alimentación. Por lo que la identificación de las dificultades en el ámbito de comer, alimentación y la hora de comida, corrobora la necesidad de derivar a los niños con estos problemas a terapia ocupacional. Además, está documentado que los terapeutas ocupacionales tienen la formación, el conocimiento y la experiencia necesaria para evaluar y proporcionar intervención en los aspectos físicos (motores), cognitivos, sociales, emocionales y culturales de la alimentación, el comer, y la “hora de la comida”, por lo que todos estos aspectos son necesarios para que se dé una buena alimentación, satisfactoria para el niño y la familia. Establece diferenciación entre alimentar y comer/tragar:
  • Comer/tragar: Es la capacidad para manipular y mantener los alimentos o líquidos en la boca y tragarlos.
  • Alimentación: Es el proceso de preparar, organizar y llevar a la boca el alimento (o líquido) del plato/taza/vaso a la boca.
Ambas requieren una función efectiva y coordinada de los sistemas que intervienen en estos procesos, tales como capacidad oromotriz (motor), sensorial y cognitiva.
 
Por lo tanto, cualquier niño puede tener alguna dificultad en el proceso de alimentación, bien sea por causa motora, participación, factores ambientales o dificultades en la función/estructura de “comer/tragar”.
 
Tras hacer un breve repaso por el Marco de trabajo para la práctica de la TO (Dominio y Proceso), en el que podemos sustentar la terapia ocupacional como parte de un equipo multidisciplinar para trabajar los problemas en la alimentación, cabe destacar la importancia de una valoración exhaustiva y holística para conocer donde radica el problema en sí mismo, en la función (dificultades en la percepción oromotriz, planificación motora (motor) o dificultades en la integración sensorial), en la estructura (causa orgánica de base tipo PCI,...) o en los factores ambientales (contexto, familia, colegio) que hacen que su participación esté mermada o en riesgo de padecerla, por lo que el terapeuta ocupacional es imprescindible en el equipo para intervenir en los trastornos de la alimentación.
 
 
¿Cómo saber si mi hij@ tiene problemas en la alimentación? ¿Cuándo plantear
una evaluación en la alimentación?
  • Tiempos de alimentación prolongados, más de 30 minutos.
  • Durante la lactancia, chupado deficiente o dificultad para agarrarse firmemente al pezón.
  • Dificultad en transición a una nueva textura en las etapas apropiadas del desarrollo. Por ejemplo: niño con más de tres años que no acepta transición y no come sólido.
  • Tose o hace arcadas al comer.
  • Estrés/tensión para el niño y/o padres durante o después de la alimentación. Ej: llora, grita, se niega a comer...
  • Poco interés o respuesta negativa ante la presentación oral del alimento.
  • Perdida de líquido o alimento alrededor de los labios.
  • Vomita con frecuencia o escupe excesivamente durante o después de las comidas.
  • Excesiva retracción o protrusión lingual.
  • Mantiene el alimento en la boca o lo mastica durante mucho tiempo antes de deglutirlo.
  • Babeo excesivo.
  • Indicativo de dificultades respiratorias durante las comidas por boca, por ejemplo: trata de alejarse, agranda los ojos, ensancha los orificios nasales...
  • Voz gorjeante
  • Gana poco peso.
 
AUTORA:
Carmen Nélida Waliño Paniagua
Terapeuta Ocupacional Infantil - Especialista en Integración Sensorial
Asociada AEIS: 192 















lunes, 3 de septiembre de 2018

Terapia Ocupacional en Problemas de Alimentación



 PAPEL DEL T.O. DENTRO DEL EQUIPO MULTIDISCIPLINAR QUE TRATA LOS PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN LA INFANCIA.

  

¿Por qué trabajamos la alimentación desde Terapia Ocupacional?

La Terapia Ocupacional (TO) en la infancia engloba aquellas situaciones en las que el niño presente alguna limitación en la participación, de tal modo que la alimentación es una de ellas y en la cual según los estudios, una en las que encontramos más dificultades por diferentes causas.
Según el Marco de trabajo para la Práctica de Terapia ocupacional: Dominio y Proceso (Aota,2014) fue desarrollado para plantear la contribución de la TO en la promoción de la salud, y la participación de las personas, organizaciones, y las poblaciones mediante un compromiso con la ocupación. En este documento podemos encontrar una clasificación de actividades de la vida diaria, dentro de la cual aparece la Alimentación. Por lo que la identificación de las dificultades en el ámbito de comer, alimentación, y la hora de comida corrobora la necesidad de derivar a los niños con estos problemas a terapia ocupacional. Además, está ampliamente documentado que los terapeutas ocupacionales tienen la formación, el conocimiento y la experiencia necesaria para evaluar y proporcionar intervención en los aspectos físicos(motores), cognitivos, sociales, emocionales y culturales de la alimentación, el comer, y la “hora de la comida” y todos estos aspectos son necesarios para que se dé una alimentación satisfactoria para el niño y la familia.  Existe diferenciación entre alimentar y comer/tragar.
  1. Comer/tragar: “La capacidad para manipular y mantener los alimentos o líquidos en la boca y tragarlos”
  2. Alimentación: Es el proceso de preparar, organizar y llevar a la boca el alimento(o liquido) del plato/taza/vaso a la boca.
Ambas requieren una función efectiva y coordinada de los sistemas que intervienen en estos procesos, tales como capacidad oromotriz(motor), sensorial y cognitiva.
Por lo tanto, cualquier niño puede tener alguna dificultad en el proceso de alimentación, bien sea por causa motora, participación, factores ambientales o dificultades en la función/estructura de “comer/tragar”.
Tras hacer un breve repaso por el Marco de trabajo para la práctica de la TO(Dominio y Proceso), en el que podemos sustentar la terapia ocupacional como parte de un equipo multidisciplinar para trabajar los problemas en la alimentación, cabe destacar la importancia de una valoración exhaustiva y holística para conocer donde radica el problema en sí mismo, en la función( dificultades en la percepción oromotriz, planificación motora(motor) o dificultades en la integración sensorial), en la estructura( causa orgánica de base tipo PCI,…) o en los factores ambientales( contexto, familia, colegio) que hacen que su participación este mermada o en riesgo de padecerla, por lo que el terapeuta ocupacional es imprescindible en el equipo para intervenir en los trastornos de la alimentación.

¿Cómo saber si mi hij@ tiene problemas en la alimentación?
Cuando plantear una evaluación en la alimentación.
  •  Tiempos de alimentación prolongados más de 30 minutos.
  •  Durante la lactancia, chupado deficiente o dificultad para agarrarse firmemente al pezón.
  •  Dificultad en transición a una nueva textura en las etapas apropiadas del desarrollo. Por ejemplo: niño con más de tres años que no acepto transición y no come sólido.
  •  Tose o hace arcadas al comer.
  •  Estrés/tensión para el niño y/o padres durante o después de la alimentación. Ej: llora, grita, se niega a comer…
  •  Poco interés o respuesta negativa ante la presentación oral del alimento.
  •  Perdida de liquido o alimento alrededor de los labios.
  •  Vomita con frecuencia o escupe excesivamente durante o después de las comidas.
  •  Excesiva retracción o protrusión lingual.
  •  Mantiene el alimento en la boca o lo mastica durante mucho tiempo antes de deglutirlo.
  •  Babeo excesivo.
  •  Indicativo de dificultades respiratorias durante las comidas por boca, por ejemplo: trata de alejarse, agranda los ojos, ensancha los orificios nasales…
  •  Voz gorjeante
  •  Gana poco peso.
 Si tu hijo muestra algunos de estos comportamientos sería apropiado buscar más información, consultar o realizar una evaluación por Terapeuta Ocupacional cualificado. Infórmate en la web de la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL www.integracionsensorial.es
 
 
 AUTORA:
Carmen Nélida Waliño Paniagua
Terapeuta Ocupacional -Especialista en Integración Sensorial
Asociada AEIS:192








 

domingo, 2 de septiembre de 2018

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL JUEGO EN LA INFANCIA?

La infancia es una de las etapas más importantes del ser humano. Durante ésta, y a través del juego, aprendemos la mayoría de las habilidades que nos serán de gran utilidad en nuestro día a día.
 
El juego permite al niño desarrollar su inteligencia, creatividad, sociabilidad, afectividad, habilidad manual, lenguaje, motricidad y aprendizaje de las reglas de convivencia. Está considerado como una actividad básica en el desarrollo infantil,  y un niño que no juega, se está perdiendo multitud de oportunidades de aprendizaje; a través del juego los niños buscan, exploran, experimentan y descubren el mundo por sí mismos, siendo uno de los mayores instrumentos para la educación. 
 
El juego no sólo es un derecho de los niños, sino que es además una actividad saludable y placentera. Jugar es una fuente inagotable de alegría, diversión, retos y satisfacción, y permite que el niño aprenda sobre su propio cuerpo y sus habilidades y, además, facilita el desarrollo del lenguaje y aprende a relacionarse con los demás. 
 
En el siglo en el que vivimos, rodeados de tecnologías, a veces olvidamos la importancia que tiene el movimiento en nuestro desarrollo físico, psicológico y social. Muchos niños se pasan horas y horas sentados frente un móvil, tablet o televisión; esto hace que cada vez sean más sedentarios, y que no se desarrollen correctamente.
 
Si los niños no juegan, podríamos encontrarnos con dificultades  más adelante como: problemas de aprendizaje que afectan en su rendimiento académico, problemas posturales, dificultades para relacionarse con los demás, pueden parecer torpes y, además, todo esto podría hacer que el niño se frustre, tenga una mala conducta o que disminuya su autoestima, haciendo que sus niveles de estrés y ansiedad se eleven, sin ser necesario para su edad. 
 
Por todos estos motivos, dejemos que los niños experimenten, que se suban y se bajen, que se ensucien, que salten, que corran, que se caigan, que griten, que lloren, que rueden en el césped, que salten en los charcos, y en definitiva, QUE JUEGUEN. 
 
Podéis encontrar más información sobre la importancia del juego en las siguientes webs: 
 
www.diadeljuego.org
www.crecerjugando.org 
http://www.aptus.com.ar/en-terapia-ocupacional-un-nino-que-no-juega-es-tan-grave-como-un-nino-que-rechaza-comer-o-dormir/
 
AUTORA:
Verónica Simón Donaire
Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial
Asociada AEIS: 200