sábado, 14 de octubre de 2017

Bebés de alta demanda: características (II)

Bebés de alta demanda: características (II)
Hace unos días empezamos a explicar algunas de las características que pueden tener los bebés considerados de alta demanda. Tras decir que son bebés intensos, hiperactivos, absorbentes y que se alimentan a menudo hoy seguiremos con algunas características más.

Exigentes

Cuando piden algo lo solicitan para ya. Sus peticiones son sumamente urgentes y saben cómo hacer saber que no aceptan alternativa. Las madres de estos bebés suelen decir que tienen la sensación de “no llegar a tiempo”.
Ante tal situación de urgencia, viendo que no deja pasar una y que las madres se sienten desbordadas es necesario saber por qué tanta prisa y por qué tanta insistencia. Si un bebé tiene necesidades pero no sabe muy bien cómo solicitarlas, es decir, si no llora lo suficiente o si no demuestra que lo necesita imperiosamente, puede llegar a no ver satisfechas dichas necesidades. Si esto sucediera el bebé entraría en una situación de déficit, porque no ha conseguido lo que necesita (y cuando uno crece con carencias puede tener un desarrollo errático).
Si un bebé crece sintiendo que sus padres están ahí para satisfacer sus demandas, ayudándole, poco a poco, a solicitar las cosas de una manera más racional y menos instintiva (el crecimiento mismo del niño ayuda a ello), el niño crece confiando en que sus padres estarán a su lado en el camino, seguro de sí mismo.
No se trata de darle todo lo que pida, sino de darle aquello que necesite y que podamos darle. Cuando no pueda ser así o consideremos que no debe ser así (hablo ahora de niños, que no de bebés), debemos hacérselo saber razonando el por qué.
En cualquier caso, volviendo al tema de los bebés. La exigencia es uno de los rasgos que más puede llegar a exasperar a unos padres, pero es también un elemento de la personalidad de las personas que ayuda, y mucho, a tener éxito y sobresalir.
Como padres no debemos apagar la capacidad de estos niños de conocer sus necesidades y saber expresarlas, ya que son un arma muy poderosa en el futuro: las personas que tienen la capacidad de cambiar el mundo son las que no se conforman con lo establecido, las que necesitan hacer cosas, vivir cambios, las que saben el camino a tomar, las que se sienten seguras con las opciones escogidas.

Se despiertan a menudo

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“Con todo lo que necesita, ¿no podría necesitar horas de sueño?”, podrían decir cualquier madre y padre de estos niños. Se despiertan a menudo, tienen un sueño ligero que se mantiene, sólo un poco, si estamos con ellos, a su lado o si, por el día, los mantenemos en brazos para dormir.
En caso contrario, si tratamos de pasarlos a la cuna, dormirán poco (si es que se dejan poner en la cuna, ya que muchas veces gemirán iniciando el llanto si no remediamos la situación).
Esta es una de las características que más agotan a los padres, ya que por la noche, cuando necesitamos reponer las energías que hemos agotado por el día, los despertares son sucesivos y, aunque ellos descansan pese a dormir poco, nosotros los padres tenemos serios problemas para dar la bienvenida al nuevo día con la actitud y energía que merece.
Evidentemente no hay mucho que hacer, más allá de ayudar a establecer un ambiente adecuado para favorecer el sueño y de armarse de paciencia ya que, como todo, es una etapa. Pasado un tiempo dormirá cada vez más tiempo y los papás podrán empezar a descansar también.

Insatisfechos

Son bebés que nunca parecen satisfechos, por más que los padres hagan por ellos. Los padres intentan conocerles, tratan de adivinar qué necesitan y qué les reconforta y en muchos momentos se darán cuenta de que no hay nada que funcione.
Las madres tienden a pensar que han hecho algo muy mal, para que su hijo se queje tanto y tan a menudo. No, mamá, no sientas que has fracasado, estos niños son así, forma parte de su personalidad el no tener suficiente.
Esto no quiere decir que haya que tirar la toalla, sino todo lo contrario. Cuando vamos probando estrategias y finalmente hallamos una que funciona, ese día eres capaz de llenar a tu bebé de besos y de felicitarte a ti misma por todo lo alto.

Impredecibles

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Tras hallar una solución o un método que parece funcionar, las cartas cambian de mano y empieza a necesitar otra cosa.
Esto es muy frustrante, como ya he comentado más arriba, porque hay que estar todo el día jugando a detectives, a ver qué es lo que puede apaciguar el llanto en ese momento.
Técnicas como llevarlo en brazos, pasearlo en coche, cantar canciones, poner música, llevarlo bocaabajo en nuestro brazo, ponerlo tumbado de lado, bocaarriba, con juguetes, sin ellos, usar chupete, comprar una hamaca, meterlo en la cama con los padres, acariciarle la cabecita, la cara, bañarlo antes de dormir, dejarlo llorar, no dejarlo llorar, darle masajes, quitarle ropa, abrigarlo más, etc. son algunas de las estrategias que cualquier madre puede llegar a ytilizar. Un día funcionarán, o incluso durante un tiempo, pero luego habrá que buscar alternativas, porque estas soluciones se suelen ir tan fácilmente como llegaron.
También son capaces de mostrar lo extremistas que pueden llegar a ser cuando cambian de humor. El día que están contentos, es un placer estar a su lado y cualquier persona se derretiría con ellos.
Sin embargo, el día que están enfadados, lo demuestran de tal forma que la gente de alrededor se incomoda.
Esta imprevisibilidad hace que los días sean también impredecibles. Los padres se despiertan por la mañana dudando de si el día que comienza será más o menos calmado y estable o si, por el contrario, será ajetreado y movido: “A ver cómo se despierta hoy”, suelen pensar los padres.
Dentro de unos días seguimos explicando las características de los bebés de alta demanda.

Fuente:https://www.bebesymas.com/desarrollo/bebes-de-alta-demanda-caracteristicas-ii

jueves, 12 de octubre de 2017

Bebés de alta demanda: características

Bebés de alta demanda: características (I)

Es necesario decir, antes de empezar, que todos los bebés son demandantes. Todos tienen sus necesidades y todos tratan de conseguir que se satisfagan. Esto quiere decir que, para algunos padres, sus hijos podrían ser considerados de alta demanda si no cumplen las expectativas previas.
Recuerdo a unos padres que se quejaban porque su bebé de cuatro meses aún se despertaba por las noches y ellos tenían que trabajar. Esperaban una solución a su problema y “el disgusto” se lo llevaron cuando recibieron el mensaje de que su hijo estaba bien, no tenía ningún problema y su conducta por las noches era perfectamente normal. En este caso, para estos padres, su hijo demandaba demasiado, cuando la realidad era que ellos esperaban que su bebé de cuatro meses se comportara como un niño de cinco años.
En cualquier caso, poniendo como base al bebé medio (la conclusión a la que se llega cuando una madre habla con muchas otras madres acerca de sus bebés), los padres de niños de alta demanda suelen afirmar que su hijo es diferente al de los demás, que se despierta muy a menudo y que quizás se quede con hambre, que no quiere estar sólo en ningún momento y que se ha debido acostumbrar a los brazos, que pide el pecho cada poco tiempo y que quizás lo use como chupete, etc.
Esa suma de necesidades y demandas y el hecho de que los padres se den cuenta de que su hijo es diferente al resto hacen que un bebé pueda llegar a ser considerado de alta demanda.
Vamos a definir algunas de las características que pueden tener:

Intensos

Son bebés que ponen energía en todo lo que hacen: lloran con insistencia, se alimentan con voracidad, ríen con gusto y protestan con más perseverancia y fuerza si no consiguen lo que piden.
Parecen estar siempre tensos, preparados para la acción y, cuando son capaces de empezar a explorar el entorno, actúan, muchos de ellos, antes de pensar en las consecuencias. Es decir, en vez de valorar cuidadosamente los riesgos de hacer algo se tiran de cabeza a por ello, con el peligro que ello conlleva para su seguridad.

Hiperactivos

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Son niños casi hipertónicos (con los músculos a menudo tensos, como listos para cualquier cosa) y su mente tiende a estar en un estado similar.
Muchos bebés, la mayoría, disfrutan cuando están envueltos en una manta o en una mochilita en contacto con su madre, estos bebés en cambio rechazan las medidas que les hagan sentir inmóviles o demasiado sujetos. Sí aceptan los brazos y los abrazos, pero siempre que ellos puedan tener libertad de movimientos.
Mi primer hijo, por ejemplo, sólo aceptaba los brazos. El cochecito era para él un modo de sujección más y un sitio alejado de mamá y papá (dos razones para odiarlo) y las mochilitas le agobiaban sobremanera, era tratar de ponerlo y no acabar ante su negativa.
Se dice que son hiperactivos porque son niños intensos, que duermen poco, buscando cosas nuevas que hacer, tocar y con las que explorar, pero no porque sea un diagnóstico de algo que durará siempre, es decir, decimos que son niños hiperactivos, porque comparados con el resto de niños, parecen más movidos y activos. Esto es relativo al sentir de los cuidadores, ya que unos pueden pensar que su hijo es extremadamente activo cuando es un niño que juega, simplemente, porque es un niño y es su comportamiento normal y hay otros padres que pueden ver normal el que un niño esté varias horas con las pilas a tope.
Una vez crecen no tienen por qué ser considerados, ni mucho menos, como hiperactivos desde el punto de vista psicológico que todos conocemos (niño diagnosticado de hiperactividad que precisa o no medicación).

Absorbentes

Por las características que tienen estos niños son considerados auténticos “absorbeenergías”. Demandan contacto, cariño, brazos, juegos y, cuando parece que ya están servidos y que han acabado con todas las energías de sus padres, vuelven a la carga para pedir un poco más.
Los padres de estos niños necesitan armarse de paciencia y de actitud positiva y pensar que todo lo que siembren hoy dará sus frutos mañana.
Es una época dura, en la que los padres sienten que van cansados todo el día. Tienen sueño, las fuerzas flaquean y el día que amanece cada mañana parece una pendiente difícil de superar. Como en todo, siempre hay días mejores, por eso puede ser lógico y recomendable exigirse menos una misma aquellos días en que no puedes dar mucho de ti.

Se alimentan a menudo

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Son niños para los que comer no es tan solo un acto de nutrición. La succión que genera el acto de comer les tranquiliza y reconforta y por ello solicitan comida a menudo.
El hecho de alimentarles a demanda hace que lloren menos (de hecho hay estudios que demuestran que los bebés que se alimentan con horarios establecidos por los padres lloran más que los que toman leche a demanda).
En culturas en las que los bebés apenas lloran se han llegado a contabilizar hasta veinte tomas diarias de pecho, que suena imposible en occidente, pero normal si pensamos que son bebés que van pegaditos al cuerpo de su madre y que pueden acceder en cualquier momento al pecho.
Con esto quiero decir que el hecho de alimentarse a menudo es necesario para ellos, porque es lo que les hace sentir bien.
Esto puede hacer pensar a algunas madres que lo van a sobrealimentar y que engordará demasiado si lo hacen así.
En el caso de la leche artificial, el mismo niño rechazará más alimento cuando no pueda más y la necesidad de succión tendrá que mitigarse con un chupete. En caso de ser amamantado no hay peligro alguno porque la leche va variando su composición continuamente y, ante un bebé que mama a menudo, ajusta el nivel calórico evitando la sobrealimentación y el sobrepeso. En estos niños también podría utilizarse chupete, aunque algunos no lo aceptan sabiendo que pueden realizar succión directamente del pecho de la madre.
Dentro de unos días seguimos explicando las características de los bebés de alta demanda.

Fuente: https://www.bebesymas.com/desarrollo/bebes-de-alta-demanda-caracteristicas-i

miércoles, 24 de mayo de 2017

La Dominancia manual

¿Porqué es necesario tener una mano mas eficiente?

Lic. Pedro Sánchez
Lic. Morgan Lawless

La Dominancia manual se establece cuando ocurre el predominio de un hemisferio cerebral sobre el otro, lo que determina la forma en la que se van a desempeñar tareas funcionales como elegir qué mano usar para lanzar una pelota, cepillarse los dientes, o sostener una taza.

La dominancia manual debe establecerse alrededor de los 5 años, lo que prepara a que el niño desarrolle habilidades para la pre- escritura, autocuidado y tareas de coordinación en general.

Cabe mencionar sobre este aspecto, que existen ciertas habiliaddes previas como son el uso bilateral de ambos brazos y la fuerza. Asimismo, la dominancia manual genera otras habilidades como la direccionalidad, el cruce de la línea media y el desarrollo de la función manual necesaria para realizar trabajos grafomotrices. Entonces, todo este conjunto de habilidades a nivel motriz van a reflejar una adecuada maduración cerebral, por lo que el niño podra "hacer lo que sabe". Entonces, saber cómo tomar una tijera, en qué dirección cortar y cómo ayudará la otra mano sujetando el papel son una muestra de un adecuado desarrollo motriz y cerebral.



La no dominancia manual puede producir lentitud y baja calidad en la producción, problemas de atención (por que estará mas atento a cómo tiene que funcionar su mano) y dificultades en sus actividades de autocuidado (problemas para vestirse, atarse los pasadores o tomar un cubierto). Una dificultad clásicamente observada es la confusión en la orientación derecha- izquierda.

Algunas actividades que pueden ayudar:

Para la coordinación bilateral de ambos brazos:

- Empujar un carrito de juguete alrededor de una pista, sosteniendolo con una mano y la pista con la otra.
- Enrosque tuercas en pernos de diferentes tamaños y pesos, así como tapar y destapar botellas.
- Colocar un cordel de un extremo a otros, y colocar con ganchos, tarjetas de diversos temas o personajes motivadores para el niño.
- Usar papel carbón o manteca para calcar figuras, haciendo que la mano no- dominante sujete el papel para que no se mueva.
- Hacer culebritas de plastilina con la ayuda de un rodillo pequeño de cocina, para luego cortarlo en trocitos con una regla.

Para favorecer el uso preferente de un lado del cuerpo:

- Jugar a "que no se caiga el globo", utilizando sólo una mano.
- Jugar con raquetas, del tamaño apropiado a la edad del niño.
- Lanzar dardos.
- Colocar una fila de monedas y que el niño las voltee.

Para favorecer el cruce de la linea media:

- Jugar con arena, recogiendo de un lado de su cuerpo y cruzar a verterla en el otro lado.
- Juego Twister, o Simon dice.
- Jugar juegos de clasificación (es decir, juegos de cartas o flashcards).
- Hacer 'el trazo del número 8' en la arena, en la pizarra, o con serpentinas. 

Fuente:https://www.facebook.com/notes/red-sensorial/la-dominancia-manual/427469917305088/















martes, 2 de mayo de 2017

Estimulación sensorial para mejorar motricidad fina.


 Resultado de imagen de motricidad fina
Esos juegos con los deditos que hoy en día están en desafortunado desuso debido al agitado ritmo de vida de los padres,  resultan ser fundamentales en muchos procesos de nuestros hijos.  A veces la defensividad táctil hace complicado estimularlos adecuadamente y tiempo después vemos como tomar el lápiz,  escribir o dibujar se convierten en tareas frustrantes.
Pasando por mis blogs favoritos encontré un artículo interesante sobre este tema. Veamos.
La falta de estimulación sensorial especial de los dedos afecta a todo el desarrollo psicomotor y reduce la capacidad para al ejecución de la lectura, la escritura, el dibujo y el cálculo.
Nos referimos a la estimulación sensorial que se provee a través de los tradicionales juegos de manos acompañados de comentarios y que suelen terminar con cosquillas en la palma de las manos, en las axilas o en presas, apresando un dedo o la mano.
Experiencias con niños de 4 a 6 años, que han carecido de esa estimulación especial en edades tempranas apropiadas ( alrededor de los dos años o dos años y medio es la edad ideal para la ejecución de estos juegos), han demostrado mediante la formación de dos grupos, uno sometido a entrenamiento durante 2 meses, en sesiones de 20 minutos, tres días a la semana, y otro grupo sin recibir entrenamiento, que surgían diferencias significativas en el desarrollo psicomotor general y en las habilidades de lectura, escritura, dibujo y cálculo. Al principio del experimento ambos grupos no mostraban diferencias en el desarrollo psicomotor. Al final de los dos meses el grupo entrenado había avanzado considerablemente en comparación con el grupo no entrenado.
En casi todas las culturas existen ese tipo de juegos. Esta presencia universal de este tipo de juegos contienen elementos comunes, a pesar de las diferencias. Alguna de estas coincidencias consisten en destacar los dedos de modo ordenado, bien desde el meñique hacia el pulgar, o del pulgar hacia el meñique; otra es la prensión de los dedos, imprimiéndole un movimiento enérgico y una extensión, moviendo y tirando del dedo; atraen la atención del niño sobre cada uno de sus dedos; otro es que se acompaña de expresiones orales; otro que termina con cosquillas o presas.
La importancia de destacar mediante ejercicios especiales todos los dedos corrige el papel pasivo que meñique y anular tienen generalmente en actividades culturales. Efectivamente los ejercicios que suelen hacerse para estimular el desarrollo de la llamada motricidad fina, enhebrar cuentas con hilo, dibujar, escribir, recortar con tijeras, colocar objetos uno sobre otro, da un papel activo a índice, corazón y pulgar. En la escritura el lápiz se sujeta con estos tres dedos mientras que anular y meñique sirven de apoyo a la muñeca. Por eso anular y meñique necesitan entrenamiento especial.
Los juegos de manos continúan desarrollándose en complejidad y resultan de interés para niños mayores. Los niños mayores pueden jugar en parejas o formando corros, lo acompañan de canciones y los movimientos para cada mano llegan a ser distintos simultáneamente, lo que exige un grado mayor de atención y concentración. 
En ocasiones la estimulación sensorial para niños con retraso en el desarrollo psicomotor puede hacer hincapié en el reconocimiento táctil de las diferentes texturas de los objetos, en las diferencias de peso entre objetos, o en los contrastes de objetos fríos o calientes o en el reconocimiento de objetos mediante el tacto con los ojos cerrados y otro tipo de ejercicios, pero no se da la debida importancia a esta forma especial de estimulación a la que nos referimos.
Seguro que Vd. conoce en su país este tipo de juegos. El programa de 20 minutos, tres días a la semana, es fácil de aplicar. También pueden ser dos sesiones de 10 ó 15 minutos en dos sesiones con un intervalo mínimo de 1 hora entre sesión y sesión. Se hace para ambos tipos de manos y en su desarrollo el niño puede pasar a ser el que tome el papel activo en el juego, con alternancia en los papeles activos y pasivos.
Todos conocemos juegos con los dedos bastante divertidos para los pequeñines y los que ya son adolescentes también pueden beneficiarse de estos.  Continuo.
1.-El adulto sentado con la palma extendida de su mano izquierda. El niño de pie frente al adulto coloca su mano drcha en la palma del adulto. El adulto comienza a acariciar el dedo gordo del niño, tomándolo desde la base con los dedos, moviendo y tirando suave pero firmemente, desplazando la prensión hasta la punta del dedo del niño, sin soltar el dedo en ningún momento, y diciendo el nombre de un pajarito, con entonación lenta, gorrioncito, y va pasando ordenadamente por los demás dedos, diciendo una sóla vez gorrioncito; cuando llega al anular, dice varias veces, gorrioncito, gorrioncito, ( esta repetición es para alertar al niño de que se va a pasar a la fase fundamental del juego) y luego pasa al meñique, y con la misma entonación, hace la misma presa, y dice el adulto una sóla vez, gorrioncito; si el niño no retira la mano antes de que terminemos de decir la última sílaba de gorrionciTO, al decir TO, se dice te pillé, y se le retiene el meñique y el anular, y se le hacen cosquillas en la palama de la mano o en los costados. El niño ha perdido y se comienza de nuevo con la otra mano. Ahora el adulto extiende la palma derecha orientada hacia arriba y el niño coloca en ella la palma izquierda. Se comienza con el mismo nombre de pájaro u otro. Se le puede pedir al niño que diga qué pajaro va a ser ahora. Lorito, lorito, lorito,/lorito,lorito/, loriTO. ¡¡ Te pillé¡¡ Si el niño consigue escapar, ahora le toca a él ir tocando los dedos del adulto y tratar de pillarle. El adulto controla con la velocidad de enunciación y con el suministro de ayudas ocultas claves al niño para que éste gane o pierda. Etc. (1)
2.- Otro juego es el de ir por carne a la carnicería y se le coge la mano al niño, y se va “cortando” el brazo del niño, diciendo que no quiere que le corte la carne ni por aquí, ni por aquí, etcétera, desde los dedos, la mano, subiendo por el antebrazo y brazo , hasta llegar al hombro y entonces
se dice “por aquí, por aquí” y se le hacen cosquillas en las axilas.
.
3.- Este fue por leña
Este fue por leña, este la encendió, este encontró un huevo, este lo frió, y este más chiquitito se lo comió.
.
4.- Por aquí pasó una palomita
Por aquí pasó una palomita. Este, la cazó. (pulgar) Este, la mató. (índice) Este, la cocinó. (corazón) Este, la sirvió. (anular) Y este pícaro niño (meñique) Chiquirritiño, Se la comió.
.
5.- Este chiquitito y bonito
Este, chiquitito y bonito, (meñique) este, el rey de los anillitos, (anular) este, tonto y loco, (corazón) este se marchó a la escuela (índice) y este se lo come todo. (pulgar)
.
6.- Cinco lobitos
Cinco lobitos tenía la loba. Cinco lobitos detrás de la escoba.Cinco tenía, cinco criaba y a todos los cinco tetita les daba. Cinco lobitos tenía la loba. Cinco lobitos detrás de la escoba. Cinco lavó, cinco peinó y a todos ellos, a la escuela mandó.
Fuente:  Autismo Integral (además encontrarán links para más juegos)

martes, 6 de diciembre de 2016

Alimentos sólidos: cuándo estará tu bebé listo para comerlos


Bebé comiendo

¿Cuándo debería incorporar alimentos sólidos a la dieta de mi bebé?

Puedes introducir alimentos sólidos cuando tu bebé tenga entre 4 y 6 meses si da señales de que está listo para comerlos.

Hasta entonces, la leche materna o la leche de de fórmula aporta todas las calorías y el valor nutritivo que tu bebé necesita y que su cuerpo puede absorber. Su sistema digestivo no está preparado para los alimentos sólidos hasta aproximadamente los 6 meses de edad.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que se alimente a los bebés exclusivamente con leche materna durante al menos seis meses, aunque muchos papás aseguran que sus bebés están deseosos y listos para comer papillas antes.

¿Cómo me daré cuenta de que mi bebé está listo?

Tu bebé dará señales claras cuando esté listo para incorporar alimentos sólidos a su dieta. Los signos a los que debes estar atenta incluyen:
  • Control de su cabecita. Tu bebé necesita poder mantener su cabeza en una posición firme y erguida.
  • Pérdida del "reflejo de extrusión". Para que tu bebé pueda mantener alimentos sólidos en su boca y después tragarlos, necesita dejar de usar su lengua para empujar la comida fuera de su boca.
  • Sentarse bien cuando tiene apoyo. Incluso si tu bebé no está totalmente preparado para una sillita alta, necesita poder sentarse en una posición erguida para poder tragar bien los alimentos.
  • Movimientos de masticado. El desarrollo de su boca y su lengua está sincronizado con el de su sistema digestivo. Para comenzar con los sólidos, es necesario que tu bebé pueda llevar los alimentos al fondo de su boca y tragar. A medida que aprenda a tragar correctamente, seguramente notes que babea menos. También puede ser que le estén por salir los dientes más o menos para el mismo periodo de tiempo.
  • Aumento significativo de peso. La mayoría de los bebés están preparados para alimentarse con sólidos cuando han duplicado el peso que tuvieron al nacer (o pesan 15 libras o 7 kilos, aproximadamente) y tienen como mínimo 4 meses de edad.
  • Cada vez tiene más apetito. Parece que tu bebé se queda con hambre, incluso cuando lo alimentas entre ocho y diez veces por día con leche materna o de fórmula.
  • Curiosidad por lo que tú comes. Tal vez comience a observar tu tazón de arroz o intente agarrar un tenedor cargado de tallarines durante el trayecto del plato a tu boca.

¿Cómo debería incorporar los alimentos sólidos?

La mayoría de los bebés pueden comenzar con cualquier tipo de alimento sólido en forma de puré. Aunque tradicionalmente, el primer alimento que se les da a los bebés es cereal, no existe evidencia médica que indique que el introducir los alimentos sólidos en determinado orden beneficiará a tu bebé. Algunos alimentos con los que puedes empezar incluyen los purés o papillas de camote (batata o boniato), calabaza, manzana, plátanos, durazno (melocotón) y pera.

Primero, amamanta o dale un biberón a tu bebé y luego dale dos o tres cucharaditas de papilla. Si decides empezar con cereal, mézclalo con una cantidad suficiente de fórmula o leche materna para lograr una consistencia semilíquida. Utiliza una cuchara especial con punta blanda cuando lo alimentes para evitar que se lastimen sus encías. Comienza colocándole sólo una pequeña cantidad de cereal en la punta de la cuchara. 
Deja tu bebe que toque la comida con las manos, para sentir su textura y que la explore antes de tenerlo en la boca.
Dale desde el principio una cuchara para que empiece a utilizarla y comer algo solo, al mismo tiempo que tú con tu cuchara le estas dando a comer.

Si tu bebé no se muestra muy interesado en comer de la cuchara, hazle que huela y sienta el gusto de la comida o espera hasta que elabore en su mente la idea de comer algo sólido. No agregues cereal al biberón, ya que así no podrá asociar que los alimentos se deben comer con cuchara y cuando está sentado.

Comienza dándole una comida sólida por día, cuando sea el momento más adecuado para ti y tu bebé, pero evita que sea cuando tu pequeño esté cansado o de mal humor. Seguramente no va a comer mucho al comienzo pero dale tiempo para que se acostumbre a la experiencia. Algunos bebés necesitan practicar cómo tener los alimentos en la boca y tragarlos.

Una vez que se acostumbre a su nueva dieta, estará preparado para comer algunas cucharadas de comida al día. Si tu bebé está comiendo cereal, procura que la consistencia sea cada vez más espesa (lo que puedes lograr si añades menos líquido). A medida que la cantidad que ingiera sea mayor, agrega otra comida más por día.

¿Cómo puedo saber si mi bebé está satisfecho?

El apetito de tu bebé variará de una comida a la otra, así que llevar un registro exacto de la cantidad que come no es una manera confiable de darse cuenta de cuándo está satisfecho. Probablemente ya comió lo suficiente si:
  • Se echa hacia atrás,
  • Aleja su cabeza de la comida,
  • Comienza a jugar con la cuchara o
  • Se niega a abrir la boca para el próximo bocado
Algunas veces, los bebés cierran su boca porque todavía no han terminado el primer bocado, así que asegúrate de darle el tiempo suficiente para que trague la comida.

¿Necesito seguir dándole a mi bebé leche materna o de fórmula?

Sí, tu pequeño necesitará leche materna o de fórmula hasta que cumpla el año.

Ambos alimentos le proporcionan importantes vitaminas, hierro y proteínas de un modo que le es fácil de digerir. Los alimentos sólidos no pueden reemplazar todas las sustancias nutritivas que la leche materna o de fórmula le ofrece durante el primer año de vida.

La cantidad de leche materna que un bebé que ya come sólidos debe tomar varía dependiendo del peso y la edad del niño, pero la mayoría aún amamantarán de 6 a 8 veces en un período de 24 horas.  Lee cuánta fórmula debería consumir si ya come sólidos.

¿Cómo debería incorporar otros alimentos sólidos?

Incorpora otros sólidos de manera gradual, uno por vez, esperando como mínimo tres días después de la introducción de cada nuevo alimento. De esta manera, podrás darte cuenta si tu bebé tiene una reacción alérgica a alguno de ellos (algunos de los síntomas de las alergias son diarrea, vómitos, carita hinchada, dificultad para respirar o sarpullido).

Si hay antecedentes familiares de alergias o si tu bebé manifiesta una reacción alérgica durante este proceso, espera una semana entre cada nuevo alimento que incorporas a su dieta.

Habla con el pediatra de tu bebé sobre los alimentos con los que puedes empezar y cuándo es prudente hacerlo. Es probable que el médico te recomiende, que al principio, no le ofrezcas al bebé alimentos que comúnmente son alérgenos, como la soya (soja), los productos lácteos, los huevos, el trigo, el pescado y el cacahuate (maní).

Si bien es buena idea hacer que tu pequeño se acostumbre a comer una gran variedad de alimentos, le llevará tiempo acostumbrarse a cada nuevo gusto y textura. Aunque cada bebé tenga sus propias preferencias alimenticias, la transición debería parecerse a la siguiente:

1. Alimentos en puré o semilíquidos.

2. Alimentos molidos o triturados.

3. Pequeños pedacitos de alimentos que se pueden tomar con los dedos.

Si tu bebé ya come cereal sin ningún problema, ofrécele algunas cucharadas de verduras o frutas en la misma comida que la porción de cereal. Todos los alimentos deben estar hechos puré o papilla, porque en esta etapa tu bebé presionará la comida contra el paladar antes de tragarla.

Cuando alimentes a tu bebé con comida para bebés que venga en envases listos para consumir, saca un poco, ponla en un platito y dásela desde ahí. Si introduces en el envase la cuchara con la que le estás dando de comer, no podrás guardar lo que quede, ya que habrás dejado allí las bacterias de su boca. Además, tira los envases de comida de tu bebé después de un día o dos de haberlos abierto.

Algunos padres te podrían recomendar incorporar primero las verduras en lugar de las frutas, para que tu niño no desarrolle una preferencia por el gusto dulce. Sin embargo, los bebés nacen con un gusto innato por lo dulce, así que no tienes que preocuparte sobre el orden en que introduces determinado tipo de alimento.

Además, no dejes ningún alimento fuera de la dieta de tu pequeño simplemente porque a ti no te gusta. Y evita darle alimentos que podrían hacer que se ahogue.

Si tu bebé rechaza un alimento en particular no lo fuerces a que lo coma. Intenta nuevamente en aproximadamente una semana. Puede ser que nunca le gusten los camotes o quizás cambie de opinión varias veces y terminen por encantarle.

No te sorprendas si las heces de tu bebé cambian de color y olor cuando incorpores alimentos sólidos a su dieta. Si hasta este momento solamente lo has alimentado con leche materna, probablemente notes un fuerte olor en sus heces que anteriormente tenían un olor dulzón, apenas comience a comer sólidos, por más pequeñas que sean las cantidades que ingiera.

Esto es normal. Si sus heces son demasiado firmes (el arroz, las bananas y la manzana pueden favorecer el estreñimiento), comienza a darle otras frutas y verduras, avena o cebada. (Aprende a reconocer el estado de salud de tu bebé según el aspecto de sus heces: Aspecto de la caquita del bebé en imágenes).

Podrías ahora además empezar a darle agua a tu bebé, lo que podría ayudarle a aliviar el estreñimiento (aunque la leche materna o de fórmula ofrece a tu bebé toda la hidratación que necesita). Puedes darle de 2 a 4 (59 a 118 ml) onzas de agua al día en un vasito entrenador.

¿Cuántas veces por día debería mi bebé comer alimentos sólidos?

Al principio comerá alimentos sólidos una vez al día. Alrededor de los 6 a 7 meses, por lo regular los bebés ingieren alimentos sólidos dos veces al día. Alrededor de los 8 meses debería ingerir alimentos sólidos tres veces al día. En esta última etapa comerá, cada día, alimentos de varios grupos:
  • Leche materna o leche de fórmula fortificada con hierro,
  • Cereal fortificado con hierro,
  • Verduras de color amarillo, anaranjado y verde,
  • Frutas,
  • Pequeñas cantidades de proteínas como carne de ave, queso cottage o requesón, queso de soya y carne roja.

Hay ciertos alimentos que no deberías darle todavía. La miel de abeja, por ejemplo, puede producir botulismo en los bebés menores de un año, la leche de vaca y de soya también se debe evitar hasta el primer cumpleaños. Para más detalles lee sobre los alimentos que pueden no ser seguros para tu bebé.

¿Necesito algunos utensilios especiales?

  • Te será útil tener una sillita alta de bebé,
  • Cucharitas especiales con punta blanda para proteger sus sensibles encías,
  • Baberos,
  • Platos y tazones de plástico,
  • Un tapete o alfombra lavable sobre el piso que te pueden ayudar a minimizar la inevitable suciedad.
Es recomendable que también lo enseñes a usar un vasito entrenador, justo después de haber empezado con los alimentos sólidos.

¿Qué necesito para preparar la comidad de mi bebé?

Si preparas tú misma la comida de tu bebé, necesitarás una herramienta para moler o hacer puré la comida como una licuadora, un procesador de alimentos o un molinillo, que se opera manualmente. Algunos padres utilizan charolas para cubitos de hielo (o charolas similares hechas para comida de bebé) para refrigerar y congelar porciones extras.

Consulta nuestra Guía de compras: alimentos sólidos y los utensilios que necesitarás.

¿Dónde puedo darle de comer a mi bebé?

Es recomendable que tu bebé se siente en un lugar firme, estable, cómodo y, que además esté a una altura que sea práctica para ti. Sólo asegúrate de que esté en una posición lo suficientemente erguida como para tragar bien. Una vez que pueda sentarse por sí solo, lo ideal es una silla alta junto a la mesa.

De esa manera tu bebé podrá participar en las comidas familiares y tú podrás comer mientras lo alimentas a él. También te será más fácil limpiar cuando tu nene termine de comer (y de tirar comida al suelo).

¿Cómo puedo ayudar a mi niño para que desarrolle hábitos alimenticios saludables?

  • Preparar tú misma la comida de tu bebé. Si compras comida para bebés que viene en envases listos para consumir, revisa bien las etiquetas. Mientras menos ingredientes contengan, mejor.
  • Ten en cuenta que no tienes que darle a tu bebé sólo comida insípida, sin sabor. Trata de ofrecerle una variedad de alimentos. Visita nuestra sección Recetas para bebé para inspirarte.
  • No alimentes excesivamente a tu bebé. Observa las señales que te indican que ya está satisfecho (lee Bebé gordito: ¿bebé saludable?.
  • No trates de forzar a tu niño a que coma alimentos que no le gustan. Respeta sus preferencias y evita las peleas en torno a los alimentos.
  • Trata de lograr un equilibrio en las proteínas, los carbohidratos, las frutas y las verduras que le das. Trata de moderar los dulces, la sal y las grasas.
  • Evita las comidas rápidas siempre que puedas.
  • No sobornes o recompenses a tu niño con comida. En su lugar, ofrécele muchos abrazos, besos y cuidados.